La legitimación desde los refranes y las tradiciones
La legitimación es el proceso a través
del cual se pretende explicar y justificar a aquellos procesos que realizan las
personas. Para esto, hay dos ejemplos que permiten visualizar esto de forma
clara.
Por un lado, están los refranes. Voy a
tomar como ejemplo, el refrán de “el amor todo lo puede”. Legitima que haya comportamientos
violentos, y tóxicos por parte de las personas, justificando que el amor todo lo
puede y todo lo soporta. Este refrán hace que las personas no tengan limites,
gracias a ese pensamiento de que el amor todo lo puede, y que es capaz de persistir
a pesar de las violencias, las burlas, los maltratos y demás. Con este refrán
se legitima que se cometan errores intencionalmente porque si es verdadero amor
te perdonara y sabrá salir adelante. Desde mi perspectiva creo que es una manera
muy lamentable de legitimar conductas y comportamientos aceptados frente a las
parejas, como lo pueden ser la violencia o las infidelidades. Siempre he pensado
que el amor no debería doler, y si duele es porque no es amor. No es bueno
justificar acciones y comportamientos de los demás solo porque es amor y el
amor todo lo puede, todo lo perdona y todo lo logra.
Asimismo, creo que otro refrán que
legitima conductas violentas es “´porque te quiero te aporreo”. Muchas personas
creen con esta perspectiva del amor, ya que de pequeños se lo dijeron sus
padres. Es una creencia que trasmite a las personas que el amor esta basado en
los golpes y en el dolor, y al igual que el anterior refrán, creo que el amor no
debe doler, no debe ser un dolor ni fisco ni emocional o mental. El amor debe
sentirse como algo bonito porque ese es el sentimiento que te da el amor
verdadero el cual no legitima conductas violentas ni destructivas hacia los demás.
Por otro lado, otra acción que permite
la legitimización de conductas inaceptables son las tradiciones. Un ejemplo, pueden
ser que la mujer sea la que atiende al hombre, ósea, la ama de casa, la mujer
que no tiene otro trabajo, porque su único deber es atender al marido y a los
niños, lavar la ropa, cocinar y en otras palabras responder por las tareas domésticas.
De esta forma, se hace una legitimación del abuso de poder masculino en los
hogares de las mujeres que viven bajo estas justificaciones mediocres que la
sociedad a veces ha dado para poder seguir permitiendo un comportamiento
machista y retrogrado para la mujer.
Por eso, es importante que nosotros como
psicólogos sociales, entremos a cambiar estas perspectivas y seamos los primeros
en no permitir que se sigan legitimando conductas y comportamientos violentos y
completos de abuso de poder. Necesitamos ser esa guía que muchas veces las
personas necesitan para poder quitarse la venda de los ojos y cambiar la
realidad social.
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